escudo
periodico
Banner

Usted está en: Asociación de la Prensa de Málaga | Inicio Hemeroteca

Siguenos en:

Siguenos en FACEBOOKlogo twitter         LinkedIn logo initials 

INSTAGRAM       YOUTUBE

 boton bases i certamen elgar
           

boton bases viii premios periodismo ciudad málaga 1

 bolsa empleo autonomo 2
             

CUADRO JURIDICO

CABECERA II CARRERA DE LA PRENSA

Cartel de la Carrera de la Prensa

camera 01         medal-1622523 960 720       diploma-303427 960 720

FOTOS  CLASIFICACIÓN  DIPLOMAS

 

 

 

banner fotos premios

 

banner manuel alcántara

Banner
Banner

 

 

 

Logo_Antequera_Golf

Hemeroteca
¿Me quieren oír?

Los calvos peleándose por un peine

 

¿Me quieren oír? Por Dardo Gómez
Periodista y secretario de Organización de la FeSP

 

13/05/09. Opinión. El secretario de Organización la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP) propone un breve pero agudo análisis sobre la cuestión de la acreditación y el valor legal de los carnés de periodistas en España. A diferencia de otros países europeos, en el nuestro no hay ningún órgano público que, respaldado por una ley específica, otorgue a los profesionales un carné de periodista que sirva de certificado a todos los efectos. En la actualidad, los distintos ‘carnés de prensa' existentes los expiden las propias empresas para las que los informadores trabajan, y las asociaciones de periodistas a sus miembros, que en ningún caso demuestran otra cosa que la pertenencia de su titular a una plantilla o a una sociedad. EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sigue ampliando, con esta sección y otros artículos, la información sobre las distintas vertientes de las problemáticas laborales e institucionales de la profesión y el sector de la comunicación.

 

 
Opinión de Carlos Pérez Ariza

Premio a la Libertad

Por Carlos Pérez Ariza

Artículo Publicado en la Opinión de Málaga


No son buenos tiempos para nadie, tampoco para la prensa. Se cierran medios, los grandes grupos hablan de alianzas estratégicas para aprovechar sinergias, las cabeceras más antiguas cierran el papel y se refugian en la edición digital. Los diarios no han sido capaces de alentar a nuevos lectores. Los jóvenes no leen ni los gratuitos, que también restringen su repentino auge de finales de los noventa. La publicidad huye de la ausencia de audiencias y busca nuevos espacios. El papel se arruga y se hace viejo. La libertad de expresión tiembla y vive en precario equilibrio.

Estamos en la celebración del Día Mundial de la Libertad de Prensa (3 de mayo), que pone el índice en los periodistas muertos en el ejercicio de su oficio, que son siempre demasiados. Pero también, este año, en la crisis que afecta al mundo de la información.

 

Si se hacía nada o casi nada en periodismo de investigación, ahora menos aún. Investigar es un proceso lento, lleva tiempo y cuesta mucho dinero. La información se organiza a través de las fuentes únicas de las Agencias, pues los corresponsales propios son más costosos. Las rutinas productivas han cambiado mucho. Ahora se necesitan periodistas multiuso para cubrir las necesidades de los grandes grupos mediáticos. Más baratos, pero más productivos.

La ecuación es simple: menos medios, más controlados, igual menos libertad de expresión. Paradójicamente, los depositarios de tal libertad se imponen mecanismos de autocensura (la más perniciosa forma de ésta) para molestar lo menos posible a quienes todavía pagan las páginas y espacios mediáticos. A mayor crisis económica, menor capacidad de crítica. El cuarto poder se ha convertido en un fantasma.

La información fluye libre, sin embargo, por las redes sociales, los blogs, los chats, los sms. Pero es una red primaria, sin comprobaciones, aleatoria, que basa su fruto multiplicador en el efecto eco. Es prácticamente gratis, pero es imprecisa y hace un uso fácil e irresponsable, a veces, de la libertad de expresión. Por eso, hoy, más que antes, es necesario un periodismo responsable y libre, que profundice en los temas multiplicando las fuentes. No está fácil.

En este panorama, que está cambiando la forma de dar noticias, el Ayuntamiento y la Asociación de la Prensa de Málaga acaban de crear el ‘Premio de Periodismo Ciudad de Málaga', que otorgará un galardón a aquellos periodistas que hayan destacado por sus trabajos sobre la ciudad.

Es una iniciativa de la que el gremio estaba falto. Otras muchas ciudades españolas lo tienen. En Málaga ya era hora. Pero si bien es un pequeño aporte al reconocimiento de este duro y maltratado oficio, es mayor si se toma en cuenta el momento en el que aparece. Más que un premio puede ser considerado un gesto, que nos alienta hacia el ejercicio de una libertad de expresión, que todavía está viva.

 

 

 

 
Rafael de Loma escribe sobre Rafael Díaz
Aquellas inolvidables singladuras de periodistas

Cuando los amigos sufren, ahí debe estar uno, compartiendo su dolor. Y cuando son felices, son ellos mismos quienes hacen que tú también compartas su alegría. Esa es la amistad, creo yo. Mi suerte es que la mayoría de mis amigos son periodistas como yo, y eso, quiera que no, sobre todo en casos especiales como el que me ocupa hoy, une mucho, en la cercanía y en la distancia, en la salud y en la enfermedad y mientras la vida nos mantenga unidos.
El amigo del que hablo, según su propia confesión, es un hombre feliz. Ha dejado de estar activo profesionalmente porque, fotografiando el mundo desde que era un crío, su cuerpo se resintió de tanto periodismo agotador, pero está más vivo que nunca gracias a un carácter serrano, jovial, cariñoso, de auténtico contacto, del que, por cierto, debes protegerte rápidamente cuando estás al alcance de sus manos.

 A mi amigo le hicieron sus compañeros un homenaje recientemente. Cuando le tocaba hablar abandonó el atril y se fue a mear. Se sentía abrumado porque no ama la oratoria y se justificó con una ocurrencia propia de su impúdica y nunca abandonada travesura infantil. Dijo, sin importarle nada la presencia solemne de seriotes capitostes, que cada uno suda por donde puede. Después, sí. Después habló con un dominio total de su expresiva espontaneidad de pueblo. Lo primero que soltó fue eso: Soy feliz. Y dirigió su mirada limpia a quien encarna de verdad su felicidad.

No sé cuántos años han pasado, mejor es no contarlos, pero el caso es que aquel joven imberbe y nada tímido al que fiché como fotógrafo para “Sol de España”, sigue siendo hoy, algunas décadas después, el mismo niño que en un ayer ya lejano aprendió de su padre las dos virtudes esenciales de su vida: el oficio y la honradez. La tarde en que entró en mi despacho percibí que tenía las entendederas abiertas, que podía hacer de él un buen profesional sin vicios (profesionales) adquiridos, pero no imaginé que, por talento, por talante, llegaría a pertenecer al reducido grupo de privilegiados que son llamados y elegidos para congelar los instantes claves de la historia de las noticias.

Siendo jóvenes los dos, él algo más que yo, vivimos, a bordo de una hermosa nave periodística llamada “Sol de España”, singladuras profesionales difíciles de olvidar, y viajamos ilusionados por los pueblos de la provincia, por la variedad de la Andalucía que empezaba a redimirse, por la España que se adentraba en la libertad, por la deslumbrante Europa que se nos resistía y por los gritones estadios de Primera. Y siempre, en todas las ocasiones (él enmarcando los hechos y yo tratando de explicarlos) compaginábamos a la perfección la obligación primera de hacer bien nuestro trabajo y la devoción siguiente de celebrarlo en su justa medida. Después, se dedicó a volar por esos mundos de Dios, siempre en primera clase periodística, nada menos que con la Agencia Efe. Y atesoró premios y reconocimientos.

Es raro, ¿verdad?, eso de ser profeta en la tierra de uno. A la gente se le suele reconocer el mérito cuando desaparece, pero a mi compadre se lo están reconociendo muy justamente ahora que vive tan ufano y tan saludable. Primero fue un homenaje de compañeros. Y ahora la medalla de oro de la provincia que, para su mayor gloria, se la han impuesto en su pueblo, rodeado de toda su gente. Esa es otra razón divina por la que tiene que sentirse muy feliz, como nos sentimos sus amigos.

Tanto peso tanto tiempo sobre su espalda lo ha apartado del trajín demasiado joven, pero puedo decir de él, porque lo conozco bien, un par de cosas más. Una, que el objetivo que lleva incrustado en sus ojos curiosos, como le ocurre a otros grandes colegas y amigos suyos (Manolo Barriopedro, Raúl Cancio, Pablo Juliá, por citar a algunos muy laureados que también yo conozco) no se cansa jamás de escudriñar la realidad de su entorno. Y otra cosa es que, en su caso, igualmente, la profesión va por dentro.
Es de Ronda y se llama Rafael Díaz.

Por Rafael  de Loma
 
Presentación libro Angel Escalera

Nuestro compañero Angel Escalera presenta su libro "Pecado Mortal"

Nuestro compañero Angel Escalera, redactor de diario SUR, ha presentado su ultimo libro que, bajo el título "Pecado Mortal", recoge quince relatos de intriga en la línea de la novela negra clásica.Cuentos de «intriga y misterio» con los que Escalera busca «sorprender al lector».

Nuestro también compañero, Antonio Roche, fue el encargado de presentar este nuevo libro que promete ser bastante interesante.

Para leer la noticia completa pinchar en el siguiente enlace

http://www.diariosur.es/20090424/cultura/periodista-angel-escalera-reune-20090424.html

 


 
Opionion de la FESP

¿Me quieren oír?

 

Por Dardo Gómez
Periodista y secretario de Organización de la FeSP


Opinión. "La agencia española se suma a la práctica generalizada de violar los derechos laborales de los periodistas disfrazándolos de falsos autónomos, mientras las autoridades miran para otro lado y Zapatero pierde la memoria", resume Dardo Gómez, periodista y secretario de Organización de la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP), agrupación que representa a más de 3.000 profesionales de la comunicación en España. Gómez, nuevo colaborador de EL OBSERVADOR inaugura su sección ¿Me quieren oír? con un esclarecedor artículo sobre la "falta de honestidad y la inducción al engaño" generada desde la que está considerada como la cuarta agencia de comunicación en todo el mundo.

EFE abusa de la crisis y engaña a sus corresponsales

DE acuerdo con las informaciones que han aportado distintos corresponsales de la Agencia EFE en varias autonomías españolas se ha podido hacer público el penoso e infame pago que recibían y reciben estos por su trabajo.


LA lista de los precios que paga la agencia del señor Grijelmo ya son de conocimiento público y han causado escándalo en todo el sector; sin embargo, esto no es lo único grave que han "destapado" las denuncias de los periodistas corresponsales de la cuarta agencia mundial.

AUNQUE en estos casos la dignidad y el respeto por las personas no suele ser dirimido en los tribunales y la decencia de las personas sólo puede ser juzgada por ellas mismas; nada impide que comente como se llevó a muchos de estos trabajadores a "renunciar" a un estatus adquirido en años de trabajo para la agencia.

LOS administradores de la empresa les aseguraron que para mejorar su situación y disfrutar de mejores condiciones laborales la empresa necesitaba que se dieran de alta como trabajadores autónomos.

ES decir, les mintieron para hacerlos caer en engaño. No creo que lo hayan hecho de buen gusto, seguramente muchos lo hicieron por temor a disgustar a quien les diera la orden de engaño y amor a preservar su cargo.


CADA cual convive con sus miedos como puede y allá ellos con su pobre conciencia; pero nada me impide que los valore en toda su mezquindad. Una mezquindad que se incrementa en la misma medida de la responsabilidad de sus cargos en la empresa y que embadurna a la cúpula con un tufo nauseabundo.


LO que no deja de sorprender es que a esta falta de honestidad y a la inducción al engaño de quién lo autorizó, se sume la torpeza o simulada ignorancia sobre las normas laborales vigentes.


PORQUE estas malas artes se practican para intentar liberar a la empresa de sus obligaciones laborales; lo que en ningún caso conseguirán si los trabajadores se deciden a denunciarlos ante las autoridades competentes.

ABUNDAN hasta la saciedad los fallos de los magistrados de trabajo que demuestran que estos trabajadores no son autónomos y que por más que se les obligue a darse de alta como tales, esto no anula su real condición de trabajadores en relación de dependencia.

SIMPLEMENTE, porque estos periodistas realizan su labor cumpliendo órdenes expresas de las empresas. Esto, los directivos de EFE y de otras empresas periodísticas que practican el mismo juego lo saben muy bien; pero también saben que mientras los trabajadores no los denuncien podrán seguir medrando y estafando a la Seguridad Social.

PERO confían en que, dada la actual situación de precariedad del sector, no serán denunciados sino en muy pocos casos. Un cúmulo de infamia...

SI esto huele muy mal en la cúpula de EFE y otras direcciones de medios; peor huele por el lado de la responsabilidad de la autoridad laboral. Esta sabe, desde hace años, que estas vulneraciones a los derechos de los trabajadores son el pan de cada día de los periodistas a la pieza.

LAS organizaciones sindicales les han aportado datos estadísticos de la situación e, incluso, estudios comparativos de las fórmulas que se vienen aplicando en distintos países europeos para evitarlos. También les han informado de la tremenda estafa que esto representa para las arcas de la Seguridad Social; pero, nada... Prefieren mirar para otro lado. Lo cual tampoco extraña puesto que el actual presidente del Gobierno ya no recuerda las promesas formuladas, cuando estaba en la oposición, de terminar con este escándalo.

LOS diputados del PSOE se han ocupado de tirar tierra, durante más de tres años, encima de los proyectos de regulación de la profesión; en este caso, con la colaboración del PP. Unos y otros sin el coraje necesario para enfrentarse a los dueños de los medios; aunque en privado admitan la tremenda dimensión de la injusticia.

EN cambio, sí resulta sorprendente que algunas organizaciones profesionales desconozcan o se muestren pocos sensibles a la situación de estos periodistas. Digo esto porque está circulando una séptima versión del proyecto de estatuto de la profesión inspirado en el entorno de las asociaciones de la prensa que en uno de sus articulados pretende fijar: "Es periodista por cuenta propia aquél cuyo trabajo consiste en obtener y elaborar información, ya sea por propia iniciativa, ofreciendo el producto resultante a una o varias empresas informativas para su difusión, o bien en virtud de encargo." (sic)


ES cierto que este texto peca de ambigüedad, porque no aclara qué entiende por encargo; pero es muy importante cuidarse de las ambigüedades cuando estas pueden ser utilizadas para justificar la explotación. Sobre todo, es bueno que a la hora de hacer propuestas para mejorar el estado de la profesión se cuente con la información necesaria para formularlas con alguna seriedad. Información, por otra parte, que aflora por sí misma del último estudio de la profesión elaborado por la propia FAPE.

EN estos momentos en que muchos periodistas están pagando el precio de una crisis que no han provocado, los colegas que trabajan a la pieza y que algunos se empeñan en seguir llamando "colaboradores" son los que peor lo tienen. Producto de esa estafa continuada a sus derechos hoy se encuentran con que no disponen siquiera de seguro por desempleo. Por otro lado, son muchas las empresas que están ofreciendo a sus periodistas en plantilla que acepten un despido a la baja con la promesa de continuar trabajando a la pieza; es decir, librarse de ellos y que sigan trabajando para la empresa desde la absoluta precariedad.

LOS representantes de la patronal de prensa diaria ya han llamado a las arcas del Estado para pedir el "rescate" de sus empresas; un plan "renove" que ya avalan algunas organizaciones profesionales y sindicales. Creo que no conviene precipitarse en pedir dineros públicos para quienes ya lo han recibido en los últimos años con generosidad y que no lo han empleado en dar solidez a sus empresas ni en mejorar la calidad de sus productos.


SI el Estado debe acudir al rescate de estos empresarios, no lo discuto, debe observar bien a quién se lo da y poner mucho cuidado en vigilar en qué se emplearán esos dineros. Por su parte, las organizaciones sindicales y profesionales deben exigir en su catálogo de requerimientos que esas empresas deban invertirlo en garantizar el empleo y en la regularización de los periodistas a la pieza.

SI no es así, se irán otra vez de rositas y con nuestro dinero...

 

 
<< Inicio < Prev 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 Próximo > Fin >>

Página 9 de 23