La FAPE denuncia la brecha salarial y el acoso laboral

COMUNICADO 8M | La FAPE ha reclamado en su comunicado del 8 de marzo la necesidad de que los editores adopten medidas que acaben con el techo de cristal, piden la protección a las periodistas frente al acoso laboral y online y que se facilite la conciliación entre la vida laboral y familiar.

La pandemia ha tenido un impacto negativo en el empleo, pero sobre todo en el de las periodistas. 8.636 han sido los periodistas desempleados registrados hasta septiembre del pasado año, las mujeres representan el 62 por ciento de esa cifra, según el Informe Anual de la Profesión Periodística que elabora la Asociación de la Prensa de Madrid.

Las mujeres periodistas deben tener las mismas oportunidades que los varones periodistas, una equiparación verdadera en condiciones laborales y salariales, por lo quela FAPE insta a los editores a que retiren los obstáculos que impiden su acceso a los puestos de dirección, desigualdad que a su vez contribuye claramente a elevar las diferencias de remuneración.

La FAPE también ha reclamado a los medios que promuevan una mayor visibilidad de las mujeres incrementando sus aportaciones y conocimientos a los espacios de opinión e información, dominados abrumadoramente por los hombres.

Por otro lado, según una encuesta mundial de 2018 de la Federación Internacional de Periodistas, el 64 por ciento de las periodistas entrevistadas habían sido objeto de acoso en las redes, por ello, la FAPE denuncia este acoso a través de las redes sociales, ya que, se ha convertido en algo común, persistente y peligroso durante la pandemia.

Además, la FAPE urge al Gobierno a que ratifique el convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre la violencia y el acoso en el mundo laboral, cuyo objetivo es propiciar un ambiente de trabajo digno y libre de dichas lacras. También ha suscrito el Manifiesto de Profesionales por la Igualdad y contra la violencia de Género.

Aunque se ha registrado un crecimiento de las informaciones de denuncia de las múltiples desigualdades y discriminaciones que sufren las mujeres por el hecho de serlo, es muy importante que los medios, como subraya dicho manifiesto, huyan del lenguaje sexista, dejen atrás el amarillismo, eviten la banalización de la violencia y brinden un tratamiento adecuado para evitar la revictimización de las mujeres.