Asociación de la Prensa de Málaga

Juan de Dios Mellado recibe la Medalla de Honor de la UMA

MÁLAGA 26.04.2023 | La Universidad de Málaga celebra su 50 aniversario y ha aprovechado para entregar su medalla de honor a las personas que han presidido los equipos de gobierno desde su creación, en 1972. Entre los galardonados ha estado el periodista Juan de Dios Mellado.

Han sido seis rectores y una rectora los que han precedido al actual, José Ángel Narváez: José Antonio Gallego Morell (1972-1975), José María Smith Ágreda (1975-1980), Antonio Pérez de la Cruz (1980-1984), José María Martín Delgado (1984-1994), Carlos Camacho (rector en funciones en 1994), Antonio Díez de los Ríos (1994-2003) y Adelaida de la Calle (2003-2015).

La imposición de medallas ha tenido lugar en el Rectorado, en una ceremonia en la que también se ha hecho entrega de la medalla de honor a las personas que han presidido el Consejo Social de la UMA en este tiempo.

Los presidentes del Consejo Social de la UMA han sido José Pérez Palmis (1987-1992), Pedro Pérez Fernández (1992-1995), Salvador Moreno Peralta (1995-2000), José Manuel Cabra de Luna (2000-2004), Francisco José Barrionuevo Canto (2004-2011), Francisco Mochón Morcillo (2011-2014), Antonio Morales Lázaro (2014-2016), Juan de Dios Mellado Morales (2016-20) y Antonio Luis Urda Cardona (actual).

Artículo de Juan de Dios Mellado Morales tras recibir la Medalla de Honor de la UMA en el marco del 50 aniversario de la institución.

La Universidad, mi general, ya

Días atrás, el equipo de gobierno de la Universidad de Málaga me concedió el honor de llevar en mi corazón y en mis recuerdos la Medalla de Honor de la UMA por su 50 Aniversario, y mientras transcurría el acto, no pude evitar que mi cabeza, mi corazón y mis sentimientos recorrieran tantos años en los que nuestra Universidad ocuparía parte de mi tiempo como profesional del periodismo y me sentí gratificado porque han sido años apasionantes y apasionados. Y me permito poner sobre el tapete del recuerdo a periodistas que fueron luz y fuerza para hacer realidad la Universidad. Y aunque me separaran años luz de sus ideas y pensamiento político de algunos de ellos conviene recordar a Francisco San Cajigas, director del diario Sur; A Grondona y Paco Javier Bueno, de La Tarde. Y, ¡cómo no! al recordado Nicolás de Laurentis, director de Sol de España. Y, en la radio que empezaba a tener cierta libertad a quienes en Radio Nacional llevaban la voz cantante, el director Rando y a Guillermo Jiménez Smerdou y a Juan Fernández Lozano, con sus virguerías dialécticas en Radio Juventud y al añorado director de la COPE, Paco Fadón. A ellos y a quienes estaban en segunda fila, la sociedad universitaria está en deuda con ellos.

Se me acumulan los recuerdos porque, por ejemplo, tengo metidas en mis meninges el poderoso vozarrón de un personaje, del que me alejaba todo, como fue Juan Peralta España quien, en un destartalado y cutre Teatro Cervantes (todavía no le había metido mano el alcalde Pedro Aparicio), desde una platea del primer piso mitineó con la fuerza que solían hacer los fogosos falangistas y militantes del Movimiento franquista para que Málaga tuviera su Universidad “y de inmediato, mi general”; se refería al general Franco, claro. Hubo otros momentos que me marcaron como cuando desde el balcón del Gobierno Civil, edificio donde está ahora el Museo, el alcalde de la ciudad, Cayetano Utrera Ravassa, teniendo a un lado al diputado por el Tercio Familiar, Rafael Merino y un jovencísimo Francisco de la Torre, como presidente de la Diputación y político emergente, el concejal Luis Merino Bayona, celebraban haberla conseguido y a pie de calle, con bolígrafo en mano, al no menos joven García Maldonado dando fe de ello. La voz potente de Peralta España aún resuena en mis oídos, arrancando acompasadas y atronadoras palmas, con el franquista Pepe Utrera Molina dando alas a la esperanza y dirigiendo la orquesta de sentimientos.

Y recuerdo cómo en la que entonces era la Peña Malaguista, de la mano, del corazón y la fuerza mental de un granadino, Andrés García Maldonado, se conciliaban posiciones políticas distintas, que las había en el llamado “tardofranquismo”, para aunar voluntades cívicas que sirvieran de ariete para derribar algunos muros que estaban instalados en el Gobierno de Franco, algunos de los cuales ponían en duda que Málaga llegara a ser universitaria. No así el malagueño José Utrera Molina quien se dejó la piel para que fuera una realidad.

Se consiguió y de justicia es recordar estos y otros hechos que García Maldonado desde la Asociación de Amigos de la Universidad ha contado y que, ahora, la Universidad bajo la dirección de uno de sus más cualificados investigadores e historiadores, el profesor Juan Antonio García Galindo y su equipo quieren hacer llegar a quienes desconocen estos y otros hechos, como si la Universidad hubiera caído del cielo, sin más. La historia de la UMA tiene un largo recorrido que habrá que ponerla sobre el papel.

Y recordaba todo ello al ver en el salón de actos del Rectorado a mucho joven donde se otorgó la Medalla a quienes eran rectores de la UMA (un rector nunca deja de serlo) y a quienes fuimos presidentes del Consejo Social de la UMA que, posiblemente, desconozcan que conseguir la Universidad fue de las primeras luchas de la sociedad malagueña para abrirse al futuro. Y lo hizo, como recordaba la rectora de la Universidad de Granada, Pilar Ayala, que, invitada por el Rector de la UMA, señaló que, con el apoyo y calor de la Universidad de Granada, Málaga conseguiría la suya, primer paso para transformar la sociedad malagueña, misma tesis que sostuvo Adelaida de la Calle en su laudatio y el Rector de la UMA, José Ángel Narváez. Fue sorprendente que dos ciudades conocidas por sus enfrentamientos, sobre todo en el deporte, enterraran sus diferencias para pedir una universidad para Málaga. Al doctor granadino Gallego Morell, promotor de la gestora, le debemos haber dado los primeros y más sólidos pasos para conseguirla.

¿Por qué he querido recordar algunas de las pinceladas que hicieron posible la Universidad de Málaga cuando el criterio general, entonces, era limitar el crecimiento de nuevas universidades? ¿Por qué hago referencia histórica de aquellos años, cuando muchos de estos hechos son conocidos por quienes peinamos más que canas, pero no así la gente joven? Es obligación de la Institución acercar a la juventud cómo Málaga plantó su Universidad, pero sobre todo recordar, como hemos visto antes, al papel que tuvo la prensa de entonces, el diario Sur, Sol de España y La Tarde para, al margen de notorias diferencias ideológicas, se unieran en una lucha común que ganaría la batalla cuando moría el año 1972 y en las calles de Málaga el pueblo malagueño se alzara con el objetivo conseguido.

Doy forma a los recuerdos que me embargaban en el acto y cuando el Rector me impuso la Medalla me susurraría al oído que es preciso seguir alerta en defensa de la Universidad pública, con una institución libre y comprometida; cercana y con su compromiso social. Tesis estas que habían sostenido en sus intervenciones la rectora granadina Pilar Aranda y la rectora Adelaida de la Calle.

En eso estamos, Rector.

P.D.- Todos los santos tienen octava, querido Rector. Y la UMA en su 50 Aniversario no lo pueden ser menos. Por eso te sugiero, aunque las universidades no sean muy dadas a otorgar galardones, que tú y tu equipo os plantéis conceder la Medalla a la Asociación de la Prensa de Málaga, memoria histórica de aquellos años. Y como ponente sugiero al profesor García Galindo, nadie mejor que él.

¿Lo veremos? Rector, tienes la palabra. Es de justicia.

Juan de Dios Mellado Morales, periodista y editor