Los peligros que corren los medios de comunicación internacionales en China

MÁLAGA 04.02.2022 | China corre el riesgo de dañar su propia imagen internacional al restringir el trabajo de los/as corresponsales extranjeros residentes en el país, según revela el nuevo informe de la Federación Internacional de Periodistas (FIP). Fair Game, el informe de la FIP sobre China en 2022, sale a la luz en el momento en que se inician los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022 organizados en Pekín, y revela cómo China restringe la libertad de información en su país mientras intenta influir en la cobertura internacional a su favor.

El informe revela que los obstáculos para hablar directamente con los/as ciudadanos/as chinos/as de a pie y la creciente dependencia de fuentes que viven fuera de China, cuyas opiniones pueden ser más críticas, dificultan que los medios de comunicación extranjeros puedan contar la realidad de China de la forma más completa y detallada posible.

En China, los/as corresponsales extranjeros/as residentes se enfrentan a obstáculos como expulsiones del país, retrasos y cancelaciones en la concesión de visados, intimidación a sus fuentes, vigilancia digital y física, y las demandas por supuestas infracciones de los protocolos de información, tales como identificarse como periodista, que conllevan el riesgo de que se les deniegue el visado de salida hasta que se resuelva el caso.

Por ejemplo, una fuente local afirmó que si algo de lo que habían dicho se publicaba en los medios de comunicación internacionales, ellos/as serían encarcelados. Dos periodistas australianos huyeron del país por miedo a ser detenidos, después de que su propio gobierno les advirtiera de que las fuerzas de seguridad les tenía en el punto de mira por sus presuntos vínculos con una reportera chino-australiana detenida por filtrar, supuestamente, secretos de Estado.

Los medios de comunicación estatales, los llamados diplomáticos «Wolf Warrior» en el extranjero y los grupos afiliados al gobierno en redes sociales incitan al acoso físico de corresponsales extranjeros y a sus colaboradores locales, que puede llegar a las amenazas de muerte. Las más vulnerables son las jóvenes de origen chino, a las que se acusa de «race traitors” (traidoras a la raza). Después de que el periódico estatal Global Times atacara un artículo de una reportera chino-estadounidense, ésta fue acosada con amenazas sexuales explícitas, incluyendo un post que decía: «Si ves a esta reportera, mátala a golpes».

Fair Game se basa en entrevistas en profundidad realizadas en diciembre de 2021 a 19 corresponsales actuales o recientes de nueve países, que trabajan en la prensa escrita y audiovisual y cuya experiencia en China oscila entre un par de años y varias décadas. También se basa en Locked Down or Kicked Out: Covering China, el informe sobre las libertades de los medios de comunicación del Club de Corresponsales Extranjeros de China 2021, que recoge la encuesta anual más reciente del FCCC entre sus aproximadamente 190 miembros.

Fair Game es el cuarto informe de la FIP sobre los esfuerzos de China por ampliar su influencia en los medios de comunicación internacionales. Estos informes siguen al Programa de Libertad de Prensa en China (2008-2019) de la FIP, que documentó la evolución del espacio mediático en China y su impacto en el periodismo, la infraestructura de los medios y la libertad de expresión. Un informe separado de la Asociación de Periodistas de Hong Kong, afiliada a la FIP, en 2021, titulado Freedom in Tatters, se centra en esos cambios.

En los Juegos Olímpicos de invierno en Pekín en 2022, los/as reporteros están confinados dentro de un «sistema de gestión de circuito cerrado», bloqueado de cualquier contacto con la «China real» desde el momento en que aterrizan hasta que se van. A pesar de la comprensible preocupación por la pandemia de COVID, las restricciones ponen de manifiesto el precipitado declive de la libertad de los medios de comunicación durante más de una década.

El informe de la FIP recomienda:

  • Las autoridades deben respetar los derechos y el papel de los corresponsales y de la prensa libre a la hora de informar sobre historias importantes dentro de China a una audiencia global, incluyendo el derecho a diferentes narrativas y formas de informar.
  • Una prensa internacional cada vez más reducida hace más difícil contar la historia de China de forma exhaustiva, autorizada y con matices y comprensión. Una reforma del enfoque de los medios de comunicación extranjeros es necesaria, justa y razonable a la luz del creciente espacio mediático que ahora ocupan los medios de comunicación chinos a nivel mundial en prácticamente todos los continentes, tal y como permiten los gobiernos extranjeros a los periodistas chinos.
  • Los ataques a periodistas extranjeros dirigidos por los medios de comunicación estatales de China o sus afiliados en las redes sociales deben ser condenados como una práctica que pone en peligro la seguridad física de los periodistas y refleja negativamente a China y sus operaciones a nivel mundial.
  • Las embajadas extranjeras con sede en China deben seguir abogando y hablando por un mayor acceso y el fin del acoso a los corresponsales de su país.
  • Los sindicatos de periodistas y otros grupos de defensa de la libertad de prensa y del periodismo deben desarrollar recursos para los periodistas que informan en China, con el fin de ayudarles a comprender los peligros y desafíos, incluyendo la información sobre temas sensibles, la minimización de su huella electrónica y las mejores prácticas para proteger a las fuentes, los investigadores locales y los asistentes de noticias.
    Los corresponsales que informan dentro de China deben recibir formación sobre la planificación segura de los reportajes, las tácticas de autoridad para bloquear la información y los procesos para informar y comprobar a sus empleadores y seres queridos.
  • Los periodistas extranjeros de ascendencia china o asiática representan una nueva línea de frente para informar, pero que también conlleva riesgos inherentes. Hay que condenar enérgicamente cualquier señalamiento de periodistas de herencia china como «traidores a la raza» o de otro tipo.
  • La Federación Internacional de Periodistas (FIP) y otras organizaciones deben seguir intentando colaborar con la Asociación de Periodistas de China (ACJA) para reforzar el entendimiento mutuo y abordar las preocupaciones sobre los visados, la seguridad de los periodistas y otros asuntos.

El informe sigue a la investigación anterior de la FIP publicada en mayo de 2021: The Covid-19 Story: Unmasking China’s Global Strategy (La historia de Covid-19: desenmascarando la estrategia global de China), que comenzó a explorar cómo China estaba estableciendo su presencia mediática a nivel mundial en prácticamente todos los continentes.