La integración de la inteligencia artificial (IA) en las redacciones de medios de comunicación ha experimentado un crecimiento acelerado, pero este avance se está produciendo sin un marco común de control de calidad y con una notable disparidad entre los distintos medios. Un estudio reciente de la Universidad de Zúrich, basado en una encuesta a 730 periodistas y profesionales de medios, pone de manifiesto que, aunque el 87 % de los encuestados utiliza herramientas de IA de forma habitual, la mayoría lo hace sin protocolos claros de validación y con un público que apenas comprende las etiquetas que indican la participación de sistemas automatizados en la producción informativa.

El estudio, dirigido por Silke Fürst y Daniel Vogler, revela que solo un 22 % de los periodistas considera útil la guía sobre IA en el periodismo aprobada por el Consejo de la Prensa suizo en enero de 2024. Además, el 15 % de los encuestados reconoce que el empleo de estas herramientas ya ha provocado errores en la cobertura, lo que aumenta el riesgo de difundir información incorrecta. A ello se suma la falta de tiempo para revisar los contenidos generados por la IA, lo que dificulta la garantía de calidad en la información publicada.

El estudio también destaca una notable asimetría en la adopción de la IA entre diferentes medios. Mientras que las grandes redacciones comienzan a desplegar un enfoque más estratégico y a contratar perfiles especializados, las redacciones pequeñas se encuentran aún en fases de prueba, sin una hoja de ruta definida. Esta disparidad condiciona tanto la capacidad de innovación como la uniformidad de estándares dentro del sector.

Ante esta situación, el 80 % de los encuestados reclama estándares comunes que definan criterios de calidad, trazabilidad del contenido y responsabilidades editoriales. Los investigadores sugieren impulsar redes de colaboración entre medios para compartir metodologías, plantillas de control y hasta infraestructura técnica. Asimismo, proponen la creación de procesos internos específicos y la contratación de personal con formación técnica capaz de entender el funcionamiento de los sistemas de IA.

Este estudio subraya la necesidad urgente de establecer marcos normativos claros y estrategias formativas para garantizar que la adopción de la IA en las redacciones no comprometa la calidad y la ética del periodismo.