El Fundamental Rights Report 2025 de la Agencia de los Derechos Fundamentales de la UE (FRA) identifica la desinformación y manipulación en línea como una amenaza directa a los derechos fundamentales, especialmente al acceso a información verificada y al desarrollo de elecciones justas. El informe advierte que estas prácticas digitales erosionan la confianza en los medios, las instituciones y el funcionamiento democrático. El  informe denuncia que  en países como Hungría, Eslovaquia o Polonia, la desinformación ha sido instrumentalizada durante campañas electorales para difundir discursos de odio y nutrir narrativas estatales o de poder. Esta estrategia, según el análisis, socava el debate público y fomenta la polarización política.

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El informe concluye que la desinformación no es sólo un problema comunicativo, sino una amenaza estructural a los valores democráticos que requiere de una respuesta integral que combine educación, alfabetización digital, protección legal del periodismo y voluntad política para restaurar una esfera pública informada y plural.

El documento también destaca que la desinformación ha creado un ambiente hostil para el periodismo, señalando un repunte en agresiones físicas y digitales a periodistas, desde acoso online hasta SLAPPs (demandas estratégicas), efectos que golpean especialmente a profesionales que investigan temas sensibles como la corrupción o los derechos de las minorías. Los expertos llaman a reforzar el periodismo de servicio público y tradicional, proponiendo apoyo institucional y regulación que asegure la visibilidad y financiamiento de medios confiables. La labor de verificación y alfabetización mediática es clave, al igual que impulsar marcos regulatorios que desincentiven la difusión de bulos.