El último informe de Reporteros Sin Fronteras (RSF) revela un panorama alarmante: durante 2025, al menos 67 periodistas fueron asesinados por ejercer su profesión, un incremento de 13 personas más con respecto a 2024. Según la organización, estas muertes no fueron accidentes o daños colaterales: “Los periodistas no mueren, los matan”, adviertien.

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De esos 67 asesinatos, al menos 53 correspondieron a periodistas víctimas de conflictos armados o bandas criminales. La situación es especialmente grave en Gaza, donde el ejército de Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) es responsable del 43 % del total global, con 29 reporteros palestinos abatidos durante los últimos doce meses.

Además de este número trágico de asesinatos, el informe de RSF denuncia que 503 periodistas están encarcelados actualmente en 47 países y 135 están desaparecidos. Los países con mayor cantidad de detenciones son China (121 detenidos), seguida por Rusia (48) y Myanmar (47).

RSF denuncia una tendencia internacional de ataque sistemático a la prensa: muchos periodistas no solo son asesinados o encarcelados, sino que operan en un clima de impunidad —sin garantías de justicia ni protección por parte de los Estados ni de instancias internacionales.

Organizaciones de derechos humanos y prensa libre han instado a los gobiernos a asumir responsabilidades y a garantizar la protección del ejercicio periodístico. Pero, por ahora, el coste humano sigue siendo muy alto: 2025 se perfila como el peor año reciente para la profesión.

El informe 2025 de RSF deja claro que el ataque al periodismo ha adquirido nuevas dimensiones. Ya no se limita a zonas bélicas tradicionales: se extiende a países bajo regímenes autoritarios, regiones con crimen organizado, estados asolados por conflictos internos y territorios ocupados.

Este mapa por áreas geográficas revela lo sistémico del problema: desde Gaza hasta México, desde Rusia hasta Birmania, el ejercicio del periodismo se ha convertido en una profesión de alto riesgo, y para muchos, una condena. La combinación de asesinatos, encarcelamientos, secuestros y desapariciones pone en evidencia una crisis global de libertad de prensa, marcada por la impunidad, la violencia estructural y la erosión del derecho a informar.

Oriente Medio — Gaza

El epicentro de la violencia mortal contra periodistas en 2025 ha sido Gaza (y en general los territorios palestinos). RSF contabiliza que casi la mitad —el 43 %— de los 67 profesionales asesinados en el año murieron allí, víctimas del fuego de Fuerzas de Defensa de Israel (IDF).

De esos asesinatos, al menos 79 % correspondieron a periodistas víctimas de fuerzas armadas —regulares o irregulares—, o al crimen organizado, lo que evidencia un patrón de agresiones deliberadas. 
RSF denuncia además que la ofensiva contra la prensa en Gaza se mantiene, con una escalada sin precedentes desde octubre de 2023, que convierte al enclave en “el escenario más letal para periodistas” en el mundo contemporáneo.

América Latina — México y otros focos de violencia

En América Latina, el país que más alarma genera es México, con nueve periodistas asesinados en 2025, lo que lo consolida como el segundo país más peligroso del mundo para ejercer el periodismo este año.

El informe recuerda que los homicidios están vinculados en gran parte al crimen organizado, lo que confirma que los periodistas que cubren narcotráfico, corrupción o violencia local están pagando un precio muy alto por informar.

Además de asesinatos, América Latina también sufre con desapariciones y violencia encubierta, aunque en el informe 2025 el foco de desapariciones se concentra más en Oriente Medio.

Europa del Este, Eurasia y antigua órbita soviética — represión y encarcelamientos

En el bloque exsoviético y países afines, la libertad de prensa está seriamente amenazada: Rusia destaca por el número de periodistas detenidos (48 a 1 de diciembre de 2025), muchos de ellos extranjeros —en particular ucranianos (26).

El informe señala que en Rusia, además de detenciones masivas, han continuado agresiones y asesinatos: al menos tres profesionales murieron este año como consecuencia de la guerra —uno de ellos un fotoperiodista muerto por un ataque con drones — en el contexto del conflicto en Ucrania.

Otros países de la región, como Georgia, Azerbaiyán o Bielorrusia, también aparecen en la radiografía de RSF como territorios donde perseguir, encarcelar o silenciar a periodistas se ha vuelto una práctica habitual.

Asia y Sudeste Asiático — prisiones masivas, censura y torturas

El continente asiático sigue siendo una de las zonas más reacias a la prensa libre. China se mantiene como la mayor prisión de periodistas del mundo: a 1 de diciembre de 2025, 121 profesionales seguían detenidos, a los que se suman otros ocho en Hong Kong.

Le siguen Birmania (Myanmar), con 47 periodistas encarcelados, en un contexto de represión sistemática desde que la junta militar se impuso en el poder.

RSF denuncia que en estos países la represión no se limita al encarcelamiento: incluye leyes restrictivas sobre la difusión de información, detenciones arbitrarias, condiciones de detención inhumanas, amenazas constantes, y en muchos casos torturas o desapariciones forzadas.

África y Oriente Medio más allá de Gaza

En África y Oriente Medio —fuera de Gaza— también se registran asesinatos y secuestros de periodistas. En 2025, al menos cuatro periodistas murieron mientras cubrían conflictos en Sudán; en dos casos, tras ser secuestrados por las Fuerzas de Apoyo Rápido de Sudán.

El continente también concentra parte de los 20 periodistas secuestrados globalmente durante 2025 —con Yemen como uno de los principais focos: al menos siete reporteros fueron capturados por rebeldes —un dato que ilustra cómo, en zonas de conflicto, el secuestro se ha convertido en una herramienta de intimidación y control de la información.