La Federación Internacional de Periodistas y la Federación Europea de Periodistas ha condenado los ataques que sufren los periodistas desde principios de 2026 en Turquía. Señalan que estos actos atentan contra la libertad de prensa y exigen la liberación de los profesionales detenidos o encarcelados.

El 14 de enero, el periodista Nedim Oruç, reportero de Ajansa Welat, fue detenido mientras cubría una manifestación sobre presuntas violaciones de derechos humanos en Siria. Una semana después, las autoridades detuvieron a otros seis periodistas por informar de las protestas cerca de la frontera con Siria.

Desde ese mismo mes, han crecido los casos de periodistas y trabajadores de los medios de comunicación contra el sistema judicial turco.

El 8 de enero, el periodista sueco Joakim Medin, corresponsal de asuntos exteriores de Dagens ETC, compareció en un segundo juicio por cargos de “pertenencia a una organización terrorista”. El caso sigue abierto y mientras piden a las autoridades suecas que tomen medidas.

La represión que ejerce el régimen de censura cada vez más restrictivo por parte del gobierno viene con el uso continuado del artículo 299 del Código Penal turco que penaliza actos de “insultos al presidente”. De hecho, en 2021 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos declaró que este artículo va en contra de la libertad de expresión.

Según la FIP, a finales de 2025 se encontraban 21 de periodistas en prisión por ejercer. Las instituciones insisten a las autoridades turcas a liberarlos y cesar la criminalización del ejercicio periodístico.