Por primera vez en la historia de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras (RSF), más de la mitad de los países del mundo se encuentran en una situación “difícil” o “muy grave”. En los 25 años de historia del ranking, la puntuación media del conjunto de los países analizados nunca ha sido tan baja. Arsenales legislativos cada vez más restrictivos, que se escudan casi siempre en las políticas de seguridad nacional, erosionan desde 2001 el derecho a la información, incluso en las democracias. España, por ejemplo, ha caído, seis puntos. El indicador legal es el que más ha bajado este año, evidenciando una creciente criminalización del periodismo. A nivel regional,  América experimentan un cambio significativo a peor, con el descenso de siete puestos de Estados Unidos, y el desplome de varios países latinoamericanos, sumidos en una espiral de violencia y represión.

Los cinco puntos clave de la Clasificación 2026 : 

  1. La puntuación media del conjunto de países del mundo nunca ha sido tan baja. Más de la mitad de los países se encuentran en una situación “difícil” o “muy grave” por primera vez en los 25 años de historia de la Clasificación.
  2. De los cinco indicadores que miden el estado de la libertad de prensa en el mundo (político, legal, económico, social, seguridad de los periodistas), el que puntúa el marco legal es el que más ha bajado este año.
  3. Estados Unidos (puesto 64) pierde siete posiciones, mientras que otros países americanos, como Ecuador y Perú, se hunden en la tabla.
  4. Noruega encabeza la Clasificación por décimo año consecutivo, mientras que Eritrea se afianza en el último puesto desde hace tres años.
  5. Siria (141) registra el mayor avance en la Clasificación de 2026 (+36), tras dejar atrás la era al Assad.

Europa y Asia Central

En Europa y Asia Central, la libertad de prensa muestra un deterioro creciente incluso en democracias consolidadas, donde la criminalización adopta formas más sutiles como el uso abusivo de leyes, presiones judiciales o el llamado lawfare. Aunque algunos países mantienen estándares relativamente altos, se observa una preocupante erosión del marco legal y político, con gobiernos que instrumentalizan normas de seguridad o difamación para intimidar a periodistas. Esta tendencia se combina con una creciente polarización y ataques verbales desde el poder, lo que debilita progresivamente el ecosistema mediático.

América

En el continente americano, la violencia y la impunidad marcan el ejercicio del periodismo, especialmente en países de América Latina donde el crimen organizado —como los cárteles— convierte la labor informativa en una actividad de alto riesgo. A esta amenaza física se suma la criminalización judicial, con procesos destinados a silenciar investigaciones incómodas. La falta de protección estatal agrava la situación, generando contextos donde informar puede costar la vida o el exilio, mientras se consolidan zonas de silencio informativo.

África

En África, la represión contra la prensa se articula tanto a través de marcos legales restrictivos como de prácticas autoritarias directas. Numerosos gobiernos recurren a detenciones arbitrarias, censura o intimidación para controlar el flujo informativo, mientras que la debilidad institucional impide garantizar la seguridad de los periodistas. Aunque existen avances puntuales en algunos países, el continente sigue enfrentando grandes desafíos estructurales que limitan el desarrollo de un periodismo independiente y seguro.

Asia-Pacífico

La región de Asia-Pacífico se caracteriza por una fuerte presión estatal sobre los medios, con regímenes que endurecen leyes de seguridad nacional y control digital para restringir la libertad de expresión. La vigilancia, la censura en línea y la persecución judicial se han convertido en herramientas habituales para acallar voces críticas. En este contexto, el periodismo independiente enfrenta crecientes obstáculos, especialmente en países donde el autoritarismo se refuerza mediante el control tecnológico y legislativo.

Oriente Medio y Norte de África (MENA)

En Oriente Medio y el Norte de África, la libertad de prensa continúa siendo una de las más restringidas del mundo. Los conflictos armados, los regímenes autoritarios y la represión sistemática generan un entorno extremadamente hostil para los periodistas. La criminalización del periodismo se traduce en detenciones, persecuciones y violencia directa, mientras que la censura estatal limita severamente el acceso a información independiente, consolidando un panorama de control casi total del discurso público.

MÁS INFORMACIÓN: rsf-es.org/clasificacion-rsf-2026-la-libertad-de-prensa-en-el-mundo