El periodista y escritor Álex Grijelmo presentó el 8 de abril en el Centro Cultural La Malagueta su nuevo libro, ‘La perversión del anonimato’, en el marco del ciclo ‘Entrelíneas’. Grijelmo compartió con el público algunas anécdotas y detalles detrás de este estudio sociológico con la también periodista Esther Luque, miembro de la Asociación de la Prensa de Málaga.

Álex Grijelmo (Burgos, 1956) es doctor en Periodismo y Máster oficial en Divulgación. Desde 1983 está vinculado a El País, de cuyo libro de estilo es responsable y en cuya redacción ha ocupado puestos de responsabilidad; y también a Prisa, grupo de medios en el que ha desempeñado varios puestos directivos. Además, dirigió la agencia EFE entre 2004 y 2012, etapa en la que creó la Fundéu. Ha publicado, entre otras obras, ‘El estilo del periodista’ (1997), ‘La seducción de las palabras’ (2000), ‘El genio del idioma’ (2004), ‘La gramática descomplicada’ (2006), ‘La información del silencio’ (2012) -todas ellas en Taurus- y la novela ‘El cazador de estilemas’ (Espasa, 2019). Su último ensayo es ‘Propuesta de acuerdo sobre el lenguaje inclusivo’ (Taurus, 2019). En 2018 ingresó en la Academia Colombiana de la Lengua, y en 2019 recibió el premio Castilla y León de Humanidades.

LA OBRA

El anonimato es imprescindible en unas ocasiones, y deplorable en otras. Por eso el debate sobre su amparo o proscripción no se puede resolver de un plumazo, sino quiere quiere detenimiento en la exposición, sosiego en el análisis y comedimiento en el juicio. Hay casos en los que debe protegerse como un derecho fundamental de la persona, pero hay otros en los que se usa para atacar precisamente esos mismos derechos. ¿Es posible regular el anonimato de modo que se proteja su función positiva y se censure en todo aquello que suponga impunidad en un Estado democrático de derecho? Partiendo de numerosos ejemplos amenos y reveladores, esta obra razona y argumenta sobre los dilemas que el anonimato plantea, partiendo de la importancia del nombre propio en la historia -especialmente en la cultura-, pasando por el relato de quienes se vieron obligados a esconderlo; para llegar finalmente a los atentados propiciados por su ocultación.