El periodista Carlos Castro, de 26 años, fue asesinado el 8 de enero dentro de un restaurante en Poza Rica, mientras estaba acompañado de familiares. Castro dirigía el portal Código Norte Veracruz y cubría temas de seguridad. Hasta ahora no se han registrado detenciones.

Compañeros y organizaciones de defensa de la libertad de expresión señalaron que Castro había recibido amenazas previas. Contaba con medidas de protección de la Comisión Estatal de Atención y Protección para los Periodistas (CEAPP), retiradas meses antes por haber cambiado de residencia, según confirmó la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez.

El asesinato se produce en un contexto de alta peligrosidad para el periodismo en México, donde la impunidad favorece que se repitan estos crímenes. En la última década, casi un centenar de periodistas han sido asesinados en el país. Según la Federación Internacional de Periodistas (FIP), este es el primer caso registrado de un periodista asesinado en el mundo en 2026.

La FIP instó a las autoridades mexicanas a realizar una investigación rápida, exhaustiva e independiente, siguiendo el Protocolo Homologado de Investigación de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión, e incluir la labor periodística como línea de investigación. La organización exigió que se identifiquen y sancionen a los responsables del crimen y que se refuercen los mecanismos de protección para periodistas, así como las políticas públicas que prevengan la violencia contra la prensa en el país.