Los adolescentes están transformando de manera profunda su relación con la información y el consumo de noticias. Un estudio europeo encargado por Google y realizado por la consultora Livity, basado en más de 7.000 encuestas y 70 entrevistas a jóvenes de entre 13 y 18 años, muestra que este grupo utiliza de forma habitual herramientas de inteligencia artificial y formatos de vídeo. Sin embargo, también exige transparencia sobre el uso de estas tecnologías y valora especialmente la claridad y la utilidad de los contenidos, por delante de titulares sensacionalistas o estrategias de impacto.

En el caso de España, el 27 % de los adolescentes afirma utilizar inteligencia artificial a diario para tareas de aprendizaje y actividades creativas. Esta cifra coincide con la de Grecia y se sitúa en niveles similares a los de Italia (22 %) e Irlanda (25 %), aunque muy por debajo de países como Francia (55 %) o Suecia (68 %).

El documento revela que el 59 % de los adolescentes europeos afirma que su centro educativo permite el uso de IA y casi la mitad la emplea habitualmente para estudiar o resolver dudas. Consumen la información en formatos breves, audiovisuales y verificados por distintas fuentes, lo que demuestra un consumo crítico y selectivo de información.

Los jóvenes muestran desconfianza hacia resultados de IA sin validación humana y reclaman que los contenidos automatizados estén claramente identificados. También tienen en cuenta su privacidad, preocupándose por el destino de sus datos personales, lo que refuerza la necesidad de ética y transparencia en medios y plataformas.

Casi un tercio accede a noticias mediante recomendaciones algorítmicas en YouTube, TikTok o Instagram, frente a medios tradicionales. La verificación humana sigue siendo clave, uno de cada tres analiza la credibilidad de la web o del autor antes de aceptar la información. Los jóvenes no rechazan el periodismo, sino que redefinen su relación con él, buscan fuentes humanas y fiables para verificar la información, priorizan la utilidad sobre el impacto de los titulares y valoran la honestidad editorial, estableciendo un nuevo modelo de confianza y fidelización para los medios.