Los derechos laborales de los periodistas en Europa atraviesan un momento crítico. Según un informe del Comité Económico y Social Europeo (CESE), más de un tercio de los profesionales del sector trabaja con contratos temporales o como autónomos, una situación que debilita su estabilidad laboral y compromete su independencia editorial. El informe alerta de un deterioro progresivo de las condiciones de trabajo y de un entorno cada vez más hostil para el ejercicio del periodismo.

La precariedad laboral se ve agravada por el aumento de las amenazas físicas, digitales y judiciales. El documento recoge casos de acoso, intimidación mediante demandas estratégicas, vigilancia en línea y presiones políticas que afectan especialmente a quienes investigan corrupción, extremismo o asuntos de alto interés público. Estas prácticas no solo dificultan la labor informativa, sino que generan un clima de inseguridad que limita la capacidad de los periodistas para investigar, contrastar y publicar con libertad.

A ello se suman el estrés crónico, la sobrecarga digital y las jornadas prolongadas, factores que inciden negativamente en la salud física y mental de los profesionales. El CESE advierte de que este contexto erosiona el papel del periodismo como “cuarto poder”, reduciendo su función de control democrático y de rendición de cuentas frente a los centros de poder político y económico.

El informe también señala la creciente concentración de la propiedad de los medios y el dominio de las grandes plataformas digitales estadounidenses, que acaparan más del 80 % de los ingresos publicitarios en línea. Esta situación compromete la sostenibilidad económica de los medios europeos y amenaza el pluralismo informativo, especialmente en el ámbito local y regional.

Ante este escenario, el CESE insta a la Comisión Europea y a los Estados miembros a adoptar medidas urgentes para garantizar empleos dignos, reforzar la protección de la libertad de prensa y promover la formación continua de los periodistas. Entre sus recomendaciones figuran programas de alfabetización en inteligencia artificial y apoyo económico a jóvenes profesionales, así como el respaldo a medios que cumplan criterios de calidad periodística y condiciones laborales adecuadas.

En este contexto, el Reglamento Europeo sobre la Libertad de los Medios de Comunicación, en vigor desde diciembre de este año, se presenta como una herramienta clave para reforzar la protección de la profesión y del derecho a una información independiente y plural.