España se mantiene en el grupo de países europeos con peores condiciones laborales para los periodistas, según el informe anual de la Plataforma del Consejo de Europa, una conclusión que han coincidido en destacar distintos medios de comunicación en sus análisis del documento.

El estudio, difundido por publicaciones como infoLibre, EFE o Swissinfo, advierte de que las condiciones laborales en el sector son “deplorables en la mayor parte de la UE”, con salarios bajos y sistemas de protección social “débiles o inexistentes”.

En este contexto, España aparece de forma reiterada en el grupo con peores indicadores —junto a Croacia, Grecia, Hungría, Malta y Rumanía—, caracterizado por una precariedad estructural en el empleo periodístico, según recoge también el Laboratorio de Periodismo.

Los distintos medios coinciden en subrayar que el principal problema radica en la calidad del empleo: contratos inestables, salarios insuficientes y escasa cobertura social. Este deterioro afecta especialmente a los profesionales más jóvenes y a los trabajadores freelance, que constituyen una parte creciente del sector.

El informe introduce, además, un contraste relevante en el caso español: aunque las condiciones laborales se sitúan entre las peores de Europa, el nivel de riesgo físico o de seguridad en el ejercicio del periodismo no es de los más elevados del continente, tal y como destaca infoLibre.

A escala europea, el diagnóstico es igualmente preocupante. Solo dos países —Dinamarca y Alemania— ofrecen condiciones laborales consideradas buenas, mientras que la mayoría presenta carencias significativas, lo que apunta a un problema estructural del modelo mediático en la Unión Europea, según EFE.

Otros análisis periodísticos sitúan esta precariedad en un contexto más amplio de crisis del sector. Informes recientes y foros profesionales advierten de que la debilidad económica de los medios, la dependencia de plataformas digitales y la caída de ingresos publicitarios están erosionando la estabilidad laboral y, con ello, la independencia informativa.

En paralelo, el Consejo de Europa alerta de un entorno cada vez más hostil para el periodismo en el continente, marcado por presiones políticas, amenazas legales y dificultades económicas, lo que refuerza la idea de que la precariedad laboral no es un fenómeno aislado, sino parte de una crisis más profunda del ecosistema mediático europeo.

En el caso español, la reiteración de estos indicadores en distintos informes y su eco en los medios consolidan un diagnóstico claro: la mejora de las condiciones laborales sigue siendo uno de los principales retos pendientes para garantizar la calidad, la independencia y la sostenibilidad del periodismo.