Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha denunciado la propuesta del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (DHS), presentada el 28 de agosto, que busca imponer límites temporales a los visados de periodistas extranjeros, muchos de los cuales actualmente pueden residir y trabajar en EE.UU. de forma indefinida mientras cumplen ciertos requisitos legales. Según la propuesta, los periodistas procedentes de China tendrían visados con duración máxima de 90 días, mientras que los de otros países quedarían sujetos a un plazo de 240 días. Esto representa un cambio radical respecto al sistema vigente, que permite la renovación continua de visados tipo “I” o “J” siempre que los titulares mantengan estatus legal y respeto de sus obligaciones migratorias.

RSF se une así a los más de 100 medios, entre ellos BBC, Deutsche Welle, Radio France, CBC y otras agencias como AFP y Reuters, que recientemente firmaron una carta abierta en la que piden al gobierno de Donald Trump que desista de los cambios planteados al régimen de visados para periodistas. Argumentan que la medida “perturbaría un sistema ya probado, crearía inestabilidad para corresponsales y sus familias, y disminuiría tanto la cantidad como la calidad de la cobertura informativa desde EE. UU.”

El Ministerio de Relaciones Exteriores de China, mediante su portavoz Liu Pengyu, calificó la limitación de visados para periodistas chinos como “un paso discriminatorio”. Se refirió al hecho de que a los periodistas de China continental se les propone restringir la estancia a 90 días, mientras que para otros nacionales los visados podrían durar hasta 240 días. Lo describen como un riesgo de “guerra mediática”.

El Committee to Protect Journalists (CPJ) ha alertado que acortar el plazo de los visados —y eliminar el sistema de “duración de estatus” (“duration of status”), que permite que los corresponsales permanezcan en EE.UU. mientras sigan trabajando para el mismo medio y cumplan la ley— crea un terreno donde el gobierno podría condicionar la renovación de visados al contenido del trabajo periodístico. El National Press Club pidió formalmente al DHS que retire la propuesta. Sostienen que los corresponsales extranjeros no son “invitados”, sino observadores esenciales de la democracia, y que la regla propuesta haría más difícil su labor.

LaInternational Federation of Journalists, por su parte, también instó a reevaluar los cambios. Advierten que el nuevo marco generaría “inestabilidad para los corresponsales y sus familias” y disminuciones reales en la cobertura informativa desde EE.UU.