Un ataque aéreo israelí sobre un complejo de medios en Saná, Yemen, el 10 de septiembre de 2025, resultó en la muerte de al menos 31 periodistas y trabajadores de medios, convirtiéndose en uno de los peores ataques a la prensa en la historia reciente. El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) calificó el incidente como el segundo más mortífero contra periodistas registrado hasta la fecha. Además de los fallecidos, al menos 131 personas resultaron heridas, incluyendo a varios niños.

El ataque tuvo lugar en el complejo de la Dirección de Orientación Moral, donde operaban los periódicos 26 de septiembre y Yemen, vinculados a los hutíes. Según informes, los periodistas se encontraban preparando la edición semanal cuando ocurrió el bombardeo. El Ejército israelí afirmó que el objetivo era una instalación militar hutí utilizada para operaciones psicológicas y ataques contra Israel, en el contexto de su apoyo a Palestina durante el conflicto en Gaza.

Organizaciones internacionales, como el CPJ y Reporteros Sin Fronteras (RSF), condenaron enérgicamente el ataque, calificándolo de violación de las leyes internacionales que protegen a los periodistas. Estas entidades señalaron que, a pesar de las declaraciones de Israel, no se ha presentado evidencia que justifique el ataque contra un complejo de medios de comunicación.

Este incidente se suma a una serie de ataques israelíes contra periodistas en la región. En Gaza, más de 230 trabajadores de los medios han perdido la vida desde el inicio del conflicto en octubre de 2023. Además, en agosto de 2025, un doble ataque aéreo israelí al hospital Nasser en el sur de Gaza resultó en la muerte de al menos cinco periodistas, incluyendo a trabajadores de las agencias Associated Press y Reuters, así como de la cadena Al Jazeera.

La comunidad internacional ha expresado su preocupación por la creciente impunidad en los ataques contra periodistas. Organizaciones defensoras de la libertad de prensa han instado a una investigación independiente e imparcial sobre estos incidentes y han solicitado medidas para garantizar la protección de los periodistas en zonas de conflicto.

El ataque en Yemen ha generado una condena generalizada y ha puesto de relieve la necesidad urgente de reforzar la protección de los periodistas en conflictos armados, así como la importancia de garantizar el derecho a la información para las poblaciones afectadas por la guerra.