En un experimento, publicado el 7 de mayo de 2025 en PLOS one, investigadores de la Universidad Estatal de Michigan asociaron el uso problemático de redes sociales (PSMU) con una mayor susceptibilidad a aceptar y difundir noticias falsas.
El estudio evaluó a 189 participantes (102 mujeres, 86 hombres con una media de edad 19,8 años) que completaron una tarea con 20 publicaciones simuladas en redes sociales: 10 reales y 10 falsas. Además de juzgar la credibilidad, se midió su intención de clic, “me gusta”, comentarios y compartidos.
Los análisis revelaron que los usuarios con mayores puntuaciones de PSMU otorgaban credibilidad especialmente a las noticias falsas, y mostraban una mayor intención de hacer clic en ellas. También se observó que, en general, este grupo presentaba mayor engagement—independientemente de si el contenido era verdadero o falso .
Este patrón está vinculado a rasgos de impulsividad cognitiva y conductas similares a las adicciones, provocando un uso excesivo y perjudicial de las redes sociales. Según los autores, estos usuarios “pueden sentirse mal si no acceden a estas plataformas, y podrían regresar tras tratar de evitarlas”, lo cual está relacionado con problemas en el trabajo, estudios y salud mental.
Las implicaciones del estudio alertan a profesionales de salud mental y responsables de plataformas digitales. Las personas con señales de uso problemático podrían estar en riesgo aumentado de ser influidas por desinformación, lo que sugiere la necesidad de estrategias de apoyo individualizadas, así como medidas para limitar su exposición a contenidos falsos .
Finalmente, los autores plantean que este hallazgo puede guiar a organismos públicos y empresas tecnológicas en el diseño de campañas y técnicas de detección temprana, dirigidas a frenar la circulación de noticias falsas entre usuarios vulnerables.