Una amplia mayoría de padres españoles está a favor de limitar el acceso de los menores a las redes sociales, pero una parte significativa expresa escepticismo sobre la capacidad de las autoridades para hacer cumplir estas medidas de forma efectiva, según revela un informe de YouGove, empresa de investigación de mercado y datos basados en encuestas online, para el Laboratorio de Periodismo.

El estudio muestra que el 79 % de los progenitores apoya la idea de restringir el uso de plataformas como Instagram, TikTok y YouTube entre los niños y adolescentes, reflejando una percepción generalizada de los riesgos asociados al uso temprano de redes sociales. Sin embargo, apenas el 31 % considera que una regulación de este tipo tiene probabilidades reales de implantarse y aplicarse con éxito en España.

La preocupación parental se centra tanto en el impacto sobre el bienestar y la salud mental de los menores como en la efectividad de los mecanismos de control. El 64 % de los encuestados piensa que una prohibición o restricción tendría efectos positivos, y hasta el 81 % afirma que impondría límites en el uso digital en su propio hogar incluso sin una norma legal que lo obligue.

Los datos del informe muestran que el uso de dispositivos y redes sociales crece con la edad: entre jóvenes de 12 a 17 años, el consumo diario de contenidos digitales supera con frecuencia las cuatro horas, con YouTube, TikTok e Instagram como los espacios predominantes de socialización digital. Cuatro de cada diez padres considera que el tiempo que sus hijos pasan frente a las pantallas es excesivo, opinión que se intensifica con el aumento de la edad de los menores.

Fenómeno mundial

Este clima de preocupación se produce en un momento de intenso debate político y social sobre la regulación del acceso digital de los menores en España y Europa. El Gobierno español está ultimando una herramienta tecnológica para verificar la edad de los usuarios y endurecer los controles sobre el acceso a redes sociales, con el objetivo de elevar la edad mínima legal de uso a 16 años, una medida inspirada en iniciativas similares adoptadas en otros países como Australia.

A nivel europeo, el Parlamento Europeo ha propuesto desarrollar sistemas de verificación de edad más fiables en todo el bloque, al tiempo que exige a las plataformas responsabilidades adicionales para proteger a los menores frente a contenidos peligrosos o adictivos.

Pese a este apoyo mayoritario entre padres, persisten dudas sobre cómo se materializarán estas normas y sobre la capacidad de las instituciones y las propias empresas tecnológicas para garantizar un entorno digital seguro para los niños y adolescentes.