La precariedad laboral y la inseguridad marcan el ejercicio periodístico en América Latina
El estudio realizado a más de 4.000 periodistas combina datos cuantitativos y la colaboración de profesores, investigadores y estudiantes de posgrado
22 enero, 2026

El periodismo que se ejerce hoy en América Latina está condicionado por la precariedad laboral, las desigualdades de género, el maltrato en el entorno profesional y distintas amenazas a la seguridad física, emocional y económica de quienes informan, según el Centro Knight de la Universidad de Texas.
El libro, titulado Los Mundos del Periodismo: seguridad, autonomía profesional y resiliencia entre periodistas en América Latina indica que el periodismo en América Latina sigue siendo mayoritariamente masculino, con solo cuatro de cada diez profesionales identificándose como mujeres. La representación de periodistas que se reconocen como parte de comunidades indígenas o afrodescendientes es reducida, apenas un 6%. Los medios impresos tradicionales continúan siendo el principal empleador, aunque los medios digitales muestran un crecimiento sostenido.
La precariedad laboral aparece como uno de los rasgos más extendidos. Cerca de la mitad de los periodistas encuestados afirma trabajar en condiciones de inestabilidad contractual, con ritmos de trabajo elevados y la necesidad de compaginar varios empleos para alcanzar ingresos suficientes.
La seguridad y el bienestar de los periodistas también se analiza. Las agresiones más habituales son el discurso denigrante o de odio, la vigilancia y el acoso en el entorno de trabajo. Más de la mitad de los encuestados ha sufrido insultos o mensajes de odio. Las mujeres y las personas no binarias reportan mayores niveles de acoso laboral, y una mayoría de profesionales expresa preocupación por su bienestar emocional y su estabilidad económica.
Pese a este escenario, el estudio recoge un alto grado de identificación con los roles tradicionales del periodismo, como visibilizar problemas sociales o proporcionar análisis de la actualidad. La mayoría afirma contar con un amplio margen de autonomía profesional, aunque en países como El Salvador, Colombia o Bolivia persisten bajos niveles generales de libertad de prensa.