El exilio de periodistas se ha intensificado a nivel mundial entre 2021 y 2025, afectando a profesionales de al menos 65 países, según datos del Área de Asistencia de Reporteros Sin Fronteras. En ese periodo, el número de países que expulsan periodistas se ha duplicado, pasando de 19 a 40, lo que refleja una tendencia global de deterioro de la libertad de prensa.

Afganistán se mantiene como el principal epicentro del fenómeno, con 677 periodistas que han huido desde la caída de Kabul en 2021. También destacan Rusia y Myanmar, donde la guerra, los golpes militares y la represión estatal han provocado el éxodo de decenas de periodistas, muchos de los cuales trabajan ahora en el exilio en condiciones precarias.

En América Latina, la violencia del crimen organizado y la presión política han impulsado nuevos casos de desplazamiento, especialmente en México, Colombia y Guatemala. En paralelo, en África subsahariana los conflictos en el Sahel y la República Democrática del Congo han abierto nuevas rutas de huida.

RSF advierte además de que el exilio no siempre garantiza seguridad, ya que muchos periodistas enfrentan dificultades legales, económicas y de protección en los países de acogida. Por ello, la organización reclama visados de larga duración, permisos de residencia estables y mayor apoyo internacional para proteger al periodismo independiente en el exilio.

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