Lydia Cacho recoge el Premio Erasmo de Rotterdam con un mensaje de esperanza y defensa de los derechos humanos
La presidenta de la APM, Elena Blanco, reivindica el periodismo útil y valiente de la periodista mexicana
Francisco Morales Lomas, presidente de la Asociación Internacional Humanismo Solidario, entregó el galardón organizado por la entidad
30 enero, 2026

La periodista y escritora Lydia Cacho recibió este miércoles el X Premio Internacional Humanismo Solidario “Erasmo de Rotterdam” en un acto celebrado en el Ateneo de Málaga, donde ofreció un discurso centrado en la esperanza y en la necesidad de recuperar los derechos humanos frente a los retrocesos actuales. La premiada fue presentada y acompañada durante toda la ceremonia por la presidenta de la Asociación de la Prensa de Málaga, Elena Blanco, quien realizó la laudatio. En su intervención, Lydia Cacho compartió una reflexión íntima sobre lo que hoy le diría a la niña que fue, un alegato cargado de emoción y confianza en la capacidad transformadora del periodismo, la educación y la sociedad civil. La intervención íntegra de la premiada se reproduce al final de esta información.
El acto, organizado por la Asociación Internacional Humanismo Solidario y celebrado en el Ateneo de Málaga, contó con la presencia del presidente del Ateneo, Miguel Tello; del presidente de la Asociación Internacional Humanismo Solidario, Francisco Morales Lomas, que entregó el galardón a la periodista mexicana; y de su secretario general, José Sarria, además de otras autoridades y representantes del ámbito cultural y social. La ceremonia estuvo conducida por la actriz Fina Mayo, y tras la entrega del galardón Lydia Cacho agradeció el reconocimiento y defendió un periodismo libre, valiente y comprometido con la dignidad humana, subrayando que incluso en los contextos más adversos es posible construir futuro desde la palabra, la verdad y la acción colectiva.
En su laudatio, Elena Blanco trazó un recorrido por la trayectoria vital y profesional de la premiada, a la que definió como un referente internacional del periodismo de investigación y de la defensa de los derechos humanos. Recordó que Lydia Cacho, periodista mexicana exiliada en España desde 2019 por las amenazas sufridas a raíz de sus investigaciones, ha dedicado más de tres décadas a denunciar la violencia contra las mujeres, la infancia y las redes de trata y corrupción, pagando un alto precio personal por su compromiso, sin renunciar nunca a su vocación ni a su activismo humanista.
Lydia Cacho cuenta con una sólida trayectoria en prensa, radio, televisión y proyectos documentales, y es autora de una veintena de libros, entre ellos Los demonios del Edén, Memorias de una infamia o Esclavas del poder, obras clave del periodismo de denuncia en América Latina. Su labor ha sido reconocida con más de sesenta premios nacionales e internacionales, entre los que destacan el Premio Mundial de Libertad de Prensa Guillermo Cano de la UNESCO, el Premio Olof Palme, el Premio Ginetta Sagan de Amnistía Internacional o el Premio Harold Pinter. Entre los reconocimientos más recientes figuran la Medalla de Oro de Investigación y Seguridad Global 2024, concedida por la Policía Nacional y el Ejército español, y el Premio Periodistas por la Igualdad, que recibió el pasado año de la Asamblea de Mujeres Periodistas de la APM.
El Premio Internacional Humanismo Solidario “Erasmo de Rotterdam” reconoce trayectorias comprometidas con la defensa de los valores humanistas, la justicia social y los derechos fundamentales. Con su concesión a Lydia Cacho, la organización distingue una vida dedicada a dar voz a las víctimas, a combatir la impunidad y a ejercer un periodismo que, como ella misma defendió en Málaga, “no renuncia a la esperanza ni siquiera en los tiempos más oscuros”.
INTERVENCIÓN COMPLETA DE LYDIA CACHO
Carta a la niña que fui:
Recuerda que la familia es la raíz, el destino, el amor y el dolor, la inconstancia y la permanencia. No importa a dónde vayas, lleva siempre la raíz en tus manos, observa tu pasado con amorosa compasión.
La violencia es enloquecedora, busca sanar el dolor para que no se transforme en rabia.
La rabia se come el corazón de quien la celebra, poco a poco siembra un odio irrefrenable. Enójate sin entregarte al resentimiento enceguecedor que debilita tu fuerza interior.
La conciencia te mostrará el camino para expresar tu verdad con claridad. La inteligencia y la cultura alimentan el bien que te habita, gracias a ellas encontrarás tu claridad y propósito de vida cada día, aprende algo nuevo siempre que te sea posible.
Lee un poema cada mañana de tu vida.
Habla para construir, no para derribar. Expresa tu pensar y sentir con claridad sin preocuparte porque tu sabiduría incomode a los otros.
Cuando la conversación se dé en una pradera incendiada, sé capaz de diferenciar cuando alguien cuestiona tus ideas, tus creencias o ataca tu identidad, recuerda que nuestras ideas no son lo que somos, sino simplemente lo que pensamos, que con el tiempo se transforman y florecen en ideas nuevas: deseo que siempre se renueven en la añoranza de justicia, paz e igualdad.
Que el rencor no te habite, porque destruirá tu fuerza intelectual.
Acepta la incomodidad en el diálogo sin silenciar la cuestión que deseas debatir. No importa cuán necio sea quien dialoga contigo. Nunca dinamites un debate que pueda beneficiar a quienes necesitan una vida mejor.
Recuerda que quien se considera tu antagonista en una discusión, solo podrá destruirlo todo cuando logre que tú te identifiques tan profundamente con tus ideas y creencias que te sentirás atacada en lo personal; si eso sucede serás incapaz de debatir porque la rabia de tu vulnerabilidad tomará el sitio de la sabiduría.
Recuerda que el caos no es solamente el desorden y la confusión, es también el vacío primordial del que nace el Universo. Camina suavemente entre el caos, no olvides respirar e imaginar la paz cuando todo parezca convertirse en guerra y dolor. Atraviesa tus miedos con claridad y propósito.
Respeta y cuida a la tierra que te da sus frutos, si la contaminas ella te envenenará con el alimento, si la nutres, ella cuidará de tu vida y la de tu tribu.
Llora siempre que sea necesario, sal en busca de unos brazos que contengan el dolor que te habita.
Camina bajo la lluvia sin miedo a su fuerza reparadora. Sonríe sin necesitar motivos, pierde el rumbo de vez en cuando, solo así encontrarás nuevos caminos.
Recuerda que la verdadera amistad es la expansión del amor que nos inspira y hace más humanas.
No olvides que la violencia es una elección y la bondad un antídoto contra lo injusto, que siempre somos más quienes elegimos el bien como forma de vida, que la justicia social se defiende y se construye cada día. No olvides que habrá ocasiones en que tú serás escudo para proteger la vida de quienes más sufren y cuando eso suceda, mira a tu lado, porque comprenderás que estás rodeada de valientes en busca de un mundo mejor, de un sueño compartido.
No olvides que la esperanza habita en el corazón de la humanidad y es, a pesar de todo, indestructible.