La Federación Internacional de Periodistas (IFJ) y la Federación Europea de Periodistas (EFJ) han denunciado una nueva campaña de difamación coordinada contra periodistas en Serbia que, según advierten, pone en riesgo su seguridad y busca silenciar la cobertura crítica hacia el poder. Las organizaciones, junto con sindicatos y asociaciones locales como GS KUM Nezavisnost, NUNS, UNS y SINOS, alertaron que el ataque se manifiesta a través de panfletos anónimos, discursos estigmatizantes impulsados por autoridades y amenazas directas, tanto físicas como digitales.

El pasado 30 de septiembre de 2025 se distribuyeron en varias ciudades serbias, entre ellas Belgrado, panfletos que acusaban a los periodistas Marko Vidojkovic, Dinko Gruhonjić, Ivan Ivanović y Sanja Ignjatović Eker de tener “manos ensangrentadas” y de promover una “revolución de colores”. Estas acusaciones, señala la IFJ, se inscriben en un clima de hostigamiento sostenido que combina campañas de descrédito en redes sociales con ataques mediáticos desde tabloides y portavoces afines al gobierno del presidente Aleksandar Vučić. Algunos de los señalados, como Vidojković y Gruhonjić, ya habían recibido amenazas previas en internet, con mensajes que incitaban abiertamente a la violencia.

Situación general

Este episodio no es aislado. De acuerdo con un informe reciente del Consejo de Europa y la Unión Europea, casi un 30% de los periodistas serbios afirma ser objeto habitual de campañas de difamación o amenazas verbales. Los datos de la iniciativa Media Freedom Rapid Response (MFRR) son aún más alarmantes: solo en los últimos seis meses se documentaron 95 violaciones a la libertad de prensa, afectando a 184 profesionales y medios, desde agresiones físicas hasta despidos arbitrarios o censura directa. A ello se suma el uso documentado de spyware y vigilancia digital contra periodistas y activistas, según denuncias de Amnesty International y medios como AP News, que señalan la utilización de dispositivos para intervenir teléfonos y recopilar información personal.

La IFJ y la EFJ reclaman una investigación inmediata y exhaustiva que identifique a los responsables de estas campañas y sancione a quienes las orquestan. Además, exhortan al gobierno serbio a garantizar la protección de los periodistas amenazados y a la Unión Europea a incluir la situación de la libertad de prensa en Serbia dentro de su evaluación del proceso de adhesión del país. Desde las organizaciones locales, como la Asociación de Periodistas Independientes de Serbia (NUNS), se pide también el cese de los discursos de odio y de la desinformación difundida por funcionarios públicos y medios progubernamentales.

Analistas y defensores de derechos humanos advierten que esta escalada de hostigamiento forma parte de una estrategia más amplia para deslegitimar la prensa independiente y consolidar el control del relato público. El resultado, alertan, es un clima de miedo y autocensura que socava la libertad de expresión y profundiza la impunidad. Sin respuestas efectivas del Estado, Serbia corre el riesgo de agravar su deterioro democrático y de quedar señalada como un país donde informar se ha convertido en una actividad de alto riesgo.