Reporteros Sin Fronteras denuncia que los periodistas en Líbano sufren “ataques selectivos” y trabas constantes en la cobertura de la guerra
La organización advierte de una presión creciente sobre los informadores en el conflicto entre Israel y Hezbolá, con desplazamientos forzosos, censura y riesgos directos para su seguridad
31 marzo, 2026

Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha alertado de la creciente presión que enfrentan los periodistas en Líbano, donde aseguran estar sometidos a “trabas constantes” y “ataques selectivos” mientras cubren el conflicto en la frontera sur del país.
Bajo el lema “Informamos sobre la guerra, no somos cómplices de ella”, la organización denuncia que los profesionales de la información trabajan en condiciones cada vez más adversas, marcadas por la inseguridad, las restricciones y la violencia directa.
Según RSF, la intensificación de los bombardeos por parte de Israel en el sur de Líbano ha convertido la cobertura informativa en una actividad de alto riesgo. Los periodistas no solo se enfrentan a ataques en zonas de combate, sino también a obstáculos administrativos, intimidaciones y dificultades para ejercer su labor con normalidad.
La organización también subraya que numerosos reporteros se han visto obligados a abandonar sus hogares debido a los bombardeos, uniéndose a las poblaciones desplazadas. En muchos casos, han perdido su material de trabajo, lo que agrava aún más las condiciones en las que desarrollan su actividad profesional.
Además, RSF recuerda que los periodistas han sido objetivo de ataques mortales durante el conflicto, lo que refuerza la preocupación por su seguridad y por el respeto al derecho internacional humanitario, que protege explícitamente a los civiles y, en particular, a los trabajadores de los medios.
Ante esta situación, la organización ha hecho un llamamiento a las autoridades y a la comunidad internacional para que garanticen la protección de los periodistas y el libre ejercicio de la profesión, insistiendo en que informar desde zonas de guerra no puede convertirse en una actividad criminalizada ni en un objetivo militar.