Un tribunal de Paraguay ha dictado una pena de diez años de prisión contra Carlos Granada, que fue gerente de prensa del grupo mediático Albavisión, tras considerarlo culpable de cometer actos de coacción, coacción sexual y acoso sexual contra varias mujeres que trabajaban bajo su responsabilidad. El fallo constituye uno de los más severos dictados en el país por delitos de violencia laboral y de género dentro del ámbito periodístico.

La condena llega después de varias denuncias hechas por las periodistas afectadas durante más de tres años. Según ellas, Granada ejercía presión constante, manipulaba posiciones laborales y respondía con represalias a quienes alzaban la voz. La investigación concluyó que estos comportamientos se repitieron durante años y afectaron al entorno profesional y psicológico de las víctimas.

Desde el Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP) valoran la sentencia como una forma de reparación simbólica: “Aunque tardía, esta resolución es esencial para establecer un precedente que desactive dinámicas abusivas dentro de los medios”, han señalado. Por su parte, la Federación Internacional de Periodistas (IFJ) respaldó el fallo y urgió a las empresas de comunicación paraguayas a implementar protocolos sólidos que prevengan el acoso sexual y laboral. También pide a las autoridades garantizar procesos seguros para las víctimas que denuncien sin miedo a represalias.

Para las organizaciones del sector, el caso Granada pone en evidencia la urgencia de crear entornos seguros para las periodistas, libres de violencia y con garantías reales para denunciar sin temor a represalias. La sentencia, señalan, debe servir como precedente para combatir una problemática que afecta de manera estructural al periodismo en Paraguay.